INTERVIEW WITH MERCEDES REINCKE, VP CONTENT DEVELOPMENT OF VIS (SPANISH)

ENTREVISTA A MERCEDES REINCKE, VP CONTENT DEVELOPMENT OF VIACOM INTERNATIONAL STUDIOS, VÍA TODO TV NEWS

¿Cómo se llegó a estos títulos?

Es un lindo ejercicio recorrer esto hacia atrás. Son muchas cosas en simultáneo. Hoy claramente es una tendencia de la industria explorar hechos reales para hacer historias un poco más intensas, basándonos en la verdad. Tanto 38 estrellas como Entre mi hijo y yo, la Luna, a pesar de que son dos historias de los años 70', hoy tienen una vigencia y una potencia espectacular. Tenemos un vínculo personal y profesional con Editorial Planeta. Yo publiqué la novela La nueva vida de Matilde y de ahí viene el vínculo con Planeta. Mi equipo y yo leemos mucho.

¿Cuál es el atractivo de 38 estrellas?

Nos da la posibilidad de contar un hecho que estuvo bastante tapado por otra fuga masiva que se dio en aquella época [en Uruguay] y que se comió un poco el de la fuga de estas mujeres. Quizá está bueno que las historias se cuenten cuando se tienen que contar. Hoy vale mucho contar una historia de 38 mujeres jóvenes, de más o menos 25 años, totalmente empoderadas y ayudadas por sus hombres desde afuera. Es una historia de integración que me parece que hay que contar. Nos sentamos con la autora, Josefina Licitra, que hizo un gran trabajo de investigación, entrevistó a algunas de las protagonistas… Una de estas es la actual Vicepresidenta de Uruguay… Sí; que estuvo en la cárcel con su hermana gemela con la que estaba distanciada. Estaban encerradas sin hablarse. Imagínate para los que hacemos ficción lo que es esta trama…

¿Y en el caso de Entre mi hijo y yo, la Luna?

Porque tenemos a dos personajes masculinos, los dos muy sensibles, los dos transformándose, cambiando la relación. Un padre artista que hace de la búsqueda una obra de arte, y con condimentos esotéricos y políticos de la época. Casualmente ambas historias sucedieron en la década del 70'... El accidente de los Andes fue en 1972 y la fuga de la cárcel de mujeres fue en 1971. Esta coincidencia es algo medio loco porque leemos y adquirimos tandas de derechos… Además son dos historias que tienen a uruguayos como protagonistas… Sí; a lo mejor también les llegó en este momento. Cada libro que se publica de la historia de los Andes es un éxito. Es una historia conmovedora. Me parece que llegó el momento de contarla con otra historia que fue menos mirada y que es la de un padre que busca a su hijo. Tiene toda una épica para llegar a un punto de la historia que ya conocemos. Es como Titanic. Ya sabemos que el barco se va a hundir, pero hay algo en el cómo, en esos rincones que hoy tenemos ganas de contar.

¿Y cómo viene la etapa de desarrollo de estos proyectos?

Es un proceso divino, profundo, creativo, tortuoso; todo junto.

¿Cómo se conforma el equipo de autores en ambos casos?

En estos proyectos trabajamos con Sergio Olguín, autor de El ángel y de tantas otras novelas que se publican en todo el mundo; y con Ezequiel Sagasiti, un autor más joven que nos parece súper lúcido. Creemos que es una pluma innovadora que esta historia necesita. Y también está Carlitos Páez, el sobreviviente que obviamente nos está dando una gran letra y rincones dentro de rincones de la historia. Además, acompañamos nosotros que somos un equipo de desarrollo bastante grande con gente con mucha especialización en ficción y en seguimiento. En el caso de 38 estrellas, la estamos escribiendo con su autora Josefina Licitra y Christian Bacilis, y también acompañados por todo el equipo de desarrollo. Además, siempre en estas historias entran y salen dialoguistas. Es una tarea de mucha precisión, casi un trabajo de relojería. En este caso le estamos dando la cantidad de capítulos que la historia necesita. Queremos seis capítulos que tengan todo lo que la historia necesita para ser contada. Que no tenga ni una escena de más ni una de menos.

¿Tienen ya fechas para la fase de producción?

No tengo las fechas. Ahora estamos en el proceso de desarrollo.

Decías que existe una relación firme con Editorial Planeta. Hace un par de semanas la editorial anunció un acuerdo con Netflix. ¿Cómo observas la sinergia que se está dando entre las industrias editorial y televisiva?

Soy fan y constructora para que este lazo se vaya fortaleciendo. Tengo muchos amigos y quiero y admiro mucho a los autores de TV, y me parece que también hay algo en los autores literarios que tiene que pasar a este mundo audiovisual y entretejer y generar equipos autorales eclécticos con personas que vengan de distintas formas de contar. Me parece que el que escribe una novela o se interesa por un hecho real y lo sigue, tiene un vínculo con esa historia que para nosotros es el gran storyteller. Y con Planeta tenemos una relación de ida y vuelta. En cuanto a lo que ha hecho Netflix, estamos en la misma página desde hace bastante. Historias exitosas como La casa de papel que se convierta en libro es genial porque hay público para todo. Me parece que de alguna manera es revalorizar aún más un contenido audiovisual porque habla de la potencia de un relato que a mí me parece emocionante. Y nosotros leemos mucho. Por suerte tengo un equipo que le da mucho valor a ese tipo de nutrición y este vínculo con Planeta nos hace explorar mucho lo que publican, lo que ya tiene muchos años de publicado, lo que nosotros estamos explorando y que a ellos también les sirve.

¿Están buscando un tercer proyecto en esta línea histórica?

Lo que pasa es que 38 estrellas y Entre mi hijo y yo la Luna las vamos a contar bajo un mismo paraguas, entonces nos parece que dentro de esa exploración hay un montón de historias que entran. En estos casos hay una combinación de ingredientes. El gran hilo del que tiramos es el de la historia real y cuando vos tiras de ahí aparecen un montón de cosas que además de latir con la época, me parece que a nivel escritura y creación de historias son muy inspiradoras. Eso es lo que estamos buscando. Pero hace poco estábamos coqueteando con un libro que es una distopía, nada que ver con la historia. Es un tiempo que no es tiempo. Me parece que hoy la potencia es que se combinen como una especie de eclipse perfecto: una buena historia, un buen desarrollo y el momento en el que tiene que ser contada. Además hay mucho de esto que viene de los datos con los que trabajamos, mucha cosa que viene de cierta muñeca, antena y trabajo en equipo. Ni que hablar que está buenísimo cuando acompaña el azar, la suerte, esa varita mágica.

¿Cómo procesan los datos que pueden ofrecer las audiencias?

Trabajamos muy estrechamente con el departamento de Business Inteligence que nos ayuda a fortalecer y a identificar las tendencias. Además nos ayuda a identificar o a ponerle palabras a esas historias que queremos contar que por alguna razón no están siendo miradas. Por ejemplo en el caso de 38 estrellas, el empoderamiento femenino está buenísimo. Ya está pasando. Es un hecho. Y es un género. Además, a estas 38 mujeres se le suman otras cuestiones, el vínculo con los varones, la ideología política que me parece que está muy bien que sea contada hoy. Es interesante buscar hechos reales en tiempos de posverdad… Cierto. Pero para mí las dos historias tienen una cuota de milagro.

¿Cómo es el scouting de autores, guionistas e historias en los mercados?

Parte del trabajo es encontrar personas que quieran contar historias y que las cuenten de la manera que a nosotros nos interesa desarrollar. Es una gran búsqueda. Lo lindo del no tiempo. Una historia de hace 30 años que quiera ser contada hoy. Una persona de hoy que esté contando una historia para atrás. Estamos explorando ese tipo de cosas. También libros para jóvenes. Ese paso de la adolescencia a la madurez me tiene totalmente seducida. Y puedo decir mil cosas. Desarrollamos internamente, compramos derechos de libros, nos asociamos con autores que tengan historias para contar. Estamos abriendo la puerta al factual y seguimos desarrollando entretenimiento.

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